miércoles, 28 de agosto de 2013

¿Y si no existieran las TICs?






El ser humano, a pesar de tener, relativamente, muy poco tiempo viviendo en este planeta, ha evolucionado de un modo impresionante comparado con cualquier otra especia que haya existido en la Tierra. La capacidad intelectual y creativa le ha traído muchos beneficios, aunque también no pocos perjuicios. Comenzando por el surgimiento del lenguaje y partiendo de él, no ha parado en su búsqueda por el conocimiento y las formas de transmitirlo a sus congéneres.
 Las TICs son un producto de dicha genialidad y búsqueda del hombre que buscando una forma de transmitir más rápida, eficiente y claramente su mensaje creó dichas tecnologías descubriendo nuevas cosas o tomándolas de personas que estuvieron antes que él y unificando esos datos. Computadoras, televisores, radios, la intenet son parte de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, cuya función obvia y primordial es la da de permitir y facilitar la comunicación entre grupos o individuos.

Actualmente vivimos en una sociedad de la información, sobre saturada diría yo, en la que el saber manejarla y analizarla es primordial para no ser víctimas de la vorágine de datos que se arrojan cada segundo y las TICs pueden ser un arma de doble filo, bastante positivas si se sabe manejar la información y esta se utiliza para propósitos culturales y científicos, conectar lugares distantes entre sí y enriqueciendo humanamente a quien es expuesto a ese contacto, pero pueden resultar incluso nocivas si estas se utilizan para fines ociosos como lo pueden ser los juegos en línea hasta ser capaces de cometer delitos cibernéticos, más comunes en las emergentes compras en línea.

Es difícil imaginar, en estos tiempos, una vida sin redes sociales, sin televisión, sin celulares y sin todas esas cosas que nos hacen más ligeras las tareas que a diario hacemos. Podríamos hacer un ejercicio de imaginación y ubicarnos en el tiempo que así era, los años que nuestros abuelos, bisabuelos y tátara abuelos vivieron; ¿cómo se las arreglaban para enterarse de diversos acontecimientos? ¿cómo le hacían para poder comunicarse entre ellos? Con las rudimentarias tecnologías de aquellos tiempos o a veces, debido a la ausencia de alfabetización, ni siquiera podían hacerlo. Sin embargo hay sitios en el mundo en el que existe una situación muy parecida, zonas marginadas en todos los continentes en las cuales no llegan los medios ni las tecnologías condenado, prácticamente, al rezago de sus poblaciones. Rezago hasta cierto punto porque, al igual que nuestros abuelos, el carecer de celulares o computadoras, les hace ver y vivir la vida de una manera completamente diferente al espantoso ritmo urbano, lleno de smog, de la vorágine que engulle a todo el que se acerca y la globalización que todo lo homogeniza pero más que nada del efecto que producen al aislar al ser humano de su participación real y no virtual, en la vida social; este efecto es muy identificable en los jóvenes, es común ver a multitudes de ellos con la cabeza agachada viendo sus celulares ajenos a lo que sucede alrededor. Es como la parodia a una frase que dijo John Lennon, “La vida es eso que sucede mientras ves el celular”.

Las TICs tienen el futuro asegurado en el hecho de que no perecerán sino que evolucionarán. Cada año surgen nuevas innovaciones tecnológicas que hasta hace unos meses nos parecían  inconcebibles. Pero hay que tener una posición de cuidado con tantos productos y es algo en lo que pocos se fijan y que, en lo personal, creo primordial: ¿Qué impacto ecológico tiene el producir tantos aparatos tecnológicos? ¿En qué condiciones están los trabajadores que los fabrican? Y una última pero no menos importante: ¿Cuánto tiempo aguantará nuestro planeta la producción antes que se acaben los recursos?

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